¿No os habéis preguntado nunca sobre vuestra existencia? ¿Qué somos? ¿quién somos? ¿qué hacemos? ¿para qué existimos? ¿hacia dónde vamos? ¿aportamos algo al mundo? Es sencillo. Nadie. No somos nadie. No hacemos nada. No existimos por ningún motivo. No vamos a ninguna parte. No aportamos nada. Triste pero cierto. Si no existiéramos no ocurriría nada. A nadie le importaría. El mundo seguiría su curso sin nosotros. Pero la verdad es que si existimos tampoco ocurre nada. A nadie le importa, el mundo sigue su curso igual y de la misma forma. Con o sin nosotros. Eso nos lleva a pensar que entonces no somos nada. Nacemos siendo nada, ocupamos el mundo siendo nada, y morimos siendo nada. Parad a pensarlo. No hay ni un 0'000000001% de la población mundial que conozca de nuestra existencia. Y cuando muramos, nadie nos recordará. Quizá sí, los primeros años, las primeras generaciones. Pero luego ¿qué? Luego nada. Volvemos a ser nada. El mundo nos engullirá con él como si nunca hubiéramos existido. Triste, ¿verdad? Nuestra existencia no va a cambiar el mundo, hagamos lo que hagamos. Todos seremos olvidados algún día. Todos, de los más famosos del mundo a los menos. Pensadlo. Podéis pensar lo que queráis. Hacer lo que queráis. Al fin y al cabo, con el tiempo nadie lo recordará.